Y busco vivir el mar del sudor que me provocan tus piernas moviéndose entre mis deseos. Las tormentas que me dan tus cabellos que envueltos en deseo terminan amarrándose en mi pecho. Eres mi tormenta y yo soy cada ola que sube y baja por tu cuerpo. Eres mi río corriendo alto y recio. Y yo estoy en tu medio desbordando el agua en cada uno de mis besos.
Y es que urge abrir mis manos, rodear con mis dedos tus senos, subir un poco más, tocar el control de mi deseo. Por que es necesario amarrarme a tu espalda para no comerte con estas ganas que me torturan por volverte y apoderar con mis dientes tus senos.
Y no hay mas, es esta lujuria de quererte. De pasear cada fantasía tatuada en mis sueños, de perderme en tus piernas de adueñar mi lengua en tu sexo.
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